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Son las buenas y las malas experiencias las que verdaderamente nos enseñan algo. Y son todas ellas las que debemos contar a todos, para que esas enseñanzas trasciendan más allá de nuestro cí­rculo y puedan servir a los demás.
Y esta que os cuento es de las buenas. Eso sí­, gracias a AppleCare.

Ni seré el primero, ni el último, en recomendar el servicio de AppleCare a los usuarios Mac. Ya sé que a veces es una cuestión puramente económica y que si no lo contratamos, es porque andamos escasos de euros. Pero también es verdad que tenemos que tener una amplia visión de futuro para estos casos, ya que, si pensamos en una cobertura de garantí­a de tres años y dividimos su precio durante este tiempo, al final, puede resultarnos hasta barato.
Sólo hay que pensar que, si durante ese perí­odo, o puntualizando un poco más, pasado el de la garantí­a de reparaciones de un año, utilizamos AppleCare, pues, con muchí­sima probabilidad, ya habremos amortizado el servicio.
¿Por qué? Pues porque las reparaciones de ordenador, y muy especialmente las de Apple, no son lo que se dicen nada baratas.

Y ahí­ os cuento mi última batallita maquera…

Al MacBook, a mi blanquito, se le fue el sonido de altavoces. Sonaba por auriculares, pero no a exterior. Por lo visto, y tras comprobar el support de Apple y el de Google, vi que no era un problema común, pero sí­ frecuente.
Leí­ remedios de todo tipo, desde dejarlo en el coche al sol todo un dí­a, hasta meter y sacar el auricular, hasta que le diera por sonar. Nada de nada. Conclusión, o se habí­a soltado el cable o la placa lógica se habí­a ido al garete.
Total, teléfono en mano “…AppleCare, dí­game…”. Te digo. Mi primera sorpresa fue por error mí­o, porque pensaba, y estaba convencido, que vendrí­an a recogerlo a casa (fue una de las razones por las que hice el AppleCare), pero resultó que en el caso de los equipos portátiles, habí­a que llevarlos al SAT, no vení­an a recogerlos (confirmado a fecha 23-02-09 ví­a telefónica con Apple Care. Lee los comentarios si quieres más info). ¡¡Mecachis!!

Bueno, la segunda sorpresa, más bien sospecha, era ver donde estaba el servicio técnico más cercano y resultó que, en esta era de la globalización y todo eso, estaba a 120 km. Sí­, he escrito bien, a 120 kilómetros.

Una de las desventajas de vivir en el Sur de España, en Cádiz, es que no hay SAT, el más cercano está en Sevilla. En realidad es indignante, pero poco podí­a hacer al respecto salvo cabrearme. Total, que nos fuimos de paseo y allí­ dejamos al blanquito en resucitación.
Pasan 10 dí­as (no está mal) y SMS al móvil: “SAT informa: su reparación está lista para recoger, no olvide traer el comprobante correspondiente. El importe es 00,00 euros. Gracias”.
¡Uy, que alegrí­a! Pero otro paseo, ¡qué pereza…! Bueno, ya tengo el MacBook en mis manos.

- “Por curiosidad, ¿era la placa?”. “Sí­, te has ahorrado 968,46 €, más 50 de mano de obra”.
¡¡Guauuuuu!!

  • Un viaje a Sevilla, ida y vuelta, 25 €.
  • Un MacBook blanco nuevo: 899 €.
  • Reparación del blanquito: 1018,46 €.
  • Tener AppleCare: ¡¡No tiene precio!!

Lo dicho. ¿Está amortizado o no? Desde luego, cualquier vendedor de Apple, te va a recomendar la ampliación de garantí­a, de eso viven, pero es que hay que pensar, que los ordenadores se averí­an, sobre todo los portátiles, a los que se les da una caña bestial.

Yo ya me he quedado tranquilo con un dinero bien utilizado. Y no quiero ni pensar que hubiera pasado si hubiese tenido que pagar ese dineral. Desde luego, este tono alegre y triunfal, no creo que lo hubiese utilizado, más bien, me saldrí­an sapos y relámpagos por la boca acordándome de Apple, porque la realidad es que el blanquito se ha estropeado y nadie sabe como ha sido, pero yo he tenido un cuidado exquisito con él, por lo tanto, alguna culpa tiene que tener Apple, ¿no?

Bueno, menos mal que él se lo quisa y él se lo come… con AppleCare.